Adiós, “desafiador de la muerte”

“El que desafía a la muerte”. Este es el mote que el médico de familia te dio en el pueblo en que naciste en el Cantal, y te lo dio porque le habías preocupado más de una vez en tu niñez. Acertó; estuviste jugando con la muerte desde que naciste en 1919, pero estaba escrito que no la encontrarías en tu juventud. Ella no tendría la última palabra hasta mucho más tarde, a finales de Abril del 2013.

Pierre, no hay duda de que tu me hubieses dicho que no hay que dar mucha importancia a las historias porque nos distraen de lo esencial, pero si escribo estas breves palabras sobre tu vida, es solo para dejar en aquellos que te conocieron algo más que el frío y triste sentimiento de un obituario formal

Fuiste uno más de los miles en aquel campamento militar. Al abrir sus puertas a las tropas alemanas al principio de Junio de 1940, el coronel salvó a sus jóvenes reclutas de un muerte inútil. De entre aquellos miles solo tres escaparon; dos, que se reunieron con sus familias, y tu, que tenías la vaga impresión de que había que hacer algo. No tenías ningún plan, el General De Gaulle aún no había lanzado su llamado del 18 de Junio, tú sólo dejaste que tu corazón dictase tu conducta. Las acciones pueden se alocadas, pero si son justas el Cielo y la Tierra se unen para proporcional al hombre lo que necesita. El Destino adoptó la faz de una mujer canadiense que viajaba en su coche a Saint-Jean-de-Luz con la intención de viajar en uno de los barcos que evacuaban al ejército polaco hacia Inglaterra. Lo polacos te prestaron un uniforme y una familia, y fue así, con un águila en la gorra, un niño en tus brazos, y la mano de una mujer en la tuya, como te convertiste en desertor, manteniendo la boca cerrada, entre dos filas de Guardias Civiles Franceses, en el mismo barco que Maurice Schumann

A los 21 uno tiene fe en su estrella. No fue en el fondo de un refugio antiaéreo, sino en los tejados de los edificios, donde experimentaste los bombardeos a Londres. Era un espectáculo magnífico, y tú explicabas a cualquiera que quisiera escucharte que una bomba lanzada desde tan alto tenía muy pocas probabilidades de darle a un punto tan pequeño como eras tú en esa gran ciudad. Una mañana el propietario de un pub colgó un cartel en el grifo de cerveza que había quedado milagrosamente intacto en mitad de los escombros del tejado y las paredes derrumbadas por las bombas. Decía: “Abierto como de costumbre”. Esa espina dorsal británica que admiraste era como la tuya. Con frecuencia me has dicho: lo que importa es aguantar

Aguantar no es fácil. Tras la firma del Armisticio, la mayoría de franceses que estaban en Inglaterra volvieron a Francia, puesto que la situación ya se ha normalizado. En Carlton Gardens, el cuartel general de las Fuerzas Francesas Libres, hiciste todo lo que pudiste para detenerlos: “¡Francia sigue ocupada!”. Pero al final solo quedasteis con el General De Gaulle tú y un puñado de camaradas. Después vino tu alistamiento en la Primera División Francesa Libre, vino Túnez, la larga guerra en el Norte de África; ante ti estaba Rommel y su Afrika Korps, el desierto, enemigos reales

El gobierno de Vichy había sentenciado a muerte a todos los miembros de las Fuerzas Francesas Libres por traidores, así que fuiste a Nápoles en 1943 con el Cuerpo Expedicionario Francés cantando “Mariscal, aquí estamos” con el espíritu de la juventud y la insolencia que puede ostentar el que ha aceptado la muerte

Durante la batalla de Garigliano tomaste con tu Jeep una carretera equivocada, y, sin saberlo, entraste en la Roma recién abandonada por los alemanes, con lo que fuiste el primer soldado aliado en entrar en la Ciudad Eterna y en cierto modo ya liberada antes de la llegada del General Juin. Me contaste esto riéndote, como una anécdota trivial, un día que estuvimos practicando Aikido en el Lazio, como si volver al escenario de tu pasado hiciese aflorar memorias antiguas. El pasado obstaculiza a cierta gente vivir el presente, pero tu no eras de esos, siempre decías que estabas simplemente viviendo el aquí y ahora, y eso es por lo que fuiste joven hasta el fin

El desembarco en Provenza te trajo a Cannes, a su estilo de vida relajado que te sedujo antes de seguir cruzando Francia hasta Franche-Comté para liberar Belfort

¡Vaya un viaje, Pierre, en un momento donde en tantos hombres faltaban el valor y el compromiso ! Y puedo atestiguar la modestia con la que tú evocabas esos momentos; nunca trataste de cubrirte de gloria. Todo te parecía tan natural que nunca se te ocurrió reclamar los beneficios a los que tenías derecho por tus heridas de guerra. Era simplemente lo que había, el estado del mundo… y eras tú, no había nada más que decir. Después de cinco años de penurias y sufrimientos te licenciaron con una paga total de 30 francos y tu Colt 45. Y el agradecimiento de tu país…

Tras la guerra vino París y su magia. La vida entre artistas y todo lo que pudiese ayudarte a olvidar la crueldad y estupidez de la humanidad. Bañado en champagne, el reposo del guerrero, si quieres. Recuerdo como solías hablar de Piaf, y tu pena a la muerte de Montand

Te mantuviste apartado de la guerra en Argelia. En Lyon, a finales de 1944, el ejército francés había sido “blanqueado” para dirigirse al Norte, pero tu sabías muy bien que las tropas de élite de la Wehrmacht habían retrocedido en Montecassino, y a lo largo de toda Italia, frente a las tropas coloniales, los argelinos, lo marroquíes, los tunecinos y senegaleses. ¿Por qué razón tendrías que matar a esos hombres, tus hermanos de armas, y en su propio país?. Hombres como los que literalmente habían muerto en tus brazos, y algunos de los que probablemente te habían salvado la vida

Fue al final de este período parisino cuando te tocó el Aikido. No podría haber encontrado un terreno más fértil. Me hablaste un día del sueño sobre el que te había hablado Nakazono: había soñado contigo en la forma de padre fundador del Aikido. Parece extraño decir esto, pero a posteriori parece que ese sueño fue profético. Seamos honestos: ¿Cual de los eventos clave de la fundación del Aikido moderno no has originado?

En 1952 llegó a Francia Tadashi Abe, un kamizaze superviviente. El enemigo de ayer encontró un lugar en tu corazón y se ganó tu respeto. Organizaste su enseñanza, y después la de los japoneses que le sucedieron: Noro y Nakazono. Ese fue el tiempo cuando tomabas las ‘carreteras nacionales’ y cruzabas Francia en un viejo Dauphine con algunos de los pioneros para llamar a la puerta del maestro japonés del momento, sin saber siquiera si estaría dispuesto a abrir, y mucho menos a enseñarte algún movimiento, lo que hacía, a veces en medio de la salita después de apartar algunos muebles. De vuelta al club, los amigos te preguntaban qué habías aprendido, y así es como empezaste a enseñar. Desde luego hubo errores, como nos explicaste abiertamente al recordarnos que “la experiencia es la suma de los errores”. En 1962 creaste los estatutos de la European Aikido Cultural Association (Asociación Cultural Europea de Aikido), que evolucionó en 1977 en la Federación Europea de Aikido, de la que fuiste Presidente mucho tiempo. Al mismo tiempo te involucraste en la creación de todas las Asociaciones Culturales: franco-belga, suiza, marroquí, etc.

En 1963 diste la bienvenida en Francia a Nobuyoshi Tamura y le ayudaste a establecerse aquí. En 1966 obtuviste para él los permisos de trabajo y residencia permanente, gracias a la amistad que te unía con Louis Vallon, un antiguo miembro de la Fuerzas Francesas Libres. Él fue el que le pidió el favor a Jean-Marcel Jeanneney, entonces Ministro de Asuntos Sociales

Pierre, si los alumnos de Tamura en Francia y en Europa reconocen, aunque sea solo un poco, tus acciones, no pueden evitar guardar hoy un minuto de silencio. Sugeriría que lo usen en reflexionar sobre lo que te deben, todo lo que tus intervenciones hicieron posible, todo lo que les ha alimentado en los 40 años que siguieron

En 1975 creaste los estatutos de la Federación Internacional de Aikido (International Aikido Federation), que a día de hoy sigue siendo el instrumento de desarrollo global del Aikido. Fuiste su Tesorero General y miembro de su Consejo Superior, pero dimitiste cuando el Aikikai de Japón tomó la dirección, pues consideraste que la asociación había dejado de cumplir sus propósitos

Fuiste tú, en 1981, quien decidió que el Aikido tenía que dejar de estar bajo la supervisión administrativa de la Federación Francesa de Judo. En contra de la vasta mayoría de aquellos que más o menos cedieron a las órdenes de la FFJDA, creaste los estatutos de la Free French Federation of Aikido and Budo (Federación Libre de Aikido y Budo). Su primera palabra, Free (libre) no era solo un guiño a tu juventud, sino el rechazo a un orden impuesto por la fuerza. Era el mismo rechazo, en términos relativos, que el que manifestaste a la ocupación de Francia por los alemanes. No es por casualidad que encontremos matices petanistas en los sentimientos, argumentos y vocabulario de la gente que entonces se te opuso. Quedaste como un disidente, un renegado, descrito como un hombre marcado en las revistas de artes marciales del momento. Pero ya estabas acostumbrado, tenías la piel muy dura. La disensión se valora desde el orden establecido. Pero ¿Quién decide la legitimidad de ese orden establecido?. Finalmente, lo decide la Historia. La Historia te reivindicó a principios de los 80, igual que fuiste vindicado en 1945, en oposición y contra la mayoría. Y el hecho de que el Aikido francés sea hoy completamente independiente del Judo es un mérito que debe atribuirse completamente a Pierre Chassang

Considero un honor, Pierre, haber fundado contigo Takemushu Aiki Intercontinental (TAI), la última asociación en la que te involucraste, aún sin saber lo que te comportaría este nuevo compromiso, preocupándote sobre todo, como hiciste siempre, de hacer lo correcto, lo único que a tus ojos importaba

Así podemos ver como todas las organizaciones principales para el desarrollo del Aikido en Francia y más allá nacieron de tus manos, y como el sueño de Nakazono finalmente se hizo realidad. Querría recordar aquí a todo el mundo que nunca recibiste un céntimo por tu inmenso trabajo, y que en muchas ocasiones pusiste en él dinero que nunca recuperaste. El adjetivo de ‘caritativas’ no se aviene mal con tus acciones, y aquellos que piensan de otro modo solo hacen que poner de manifiesto su propia estrechez. A finales de 1980 compartí en el tatami de Iwama y como uchi deshi una comida con Morihiro Saito y Kisshomari Ueshiba, el hijo del fundador del Aikido. Comprendí el respeto que este te profesaba en como me contestó cuando le presenté mis respetos en tu nombre. ¿Cómo podría haber olvidado a la persona que en 1976, en presencia de todos los Shihans del Aikikai y de representantes de 28 naciones, reunidos en Tokyo para el Primer Congreso de la International Aikido Federation, le dijo: “un día los japoneses vendrán a aprender Aikido a Europa”?

Acabaré esta nota hablando de O Sensei, y de la mejor comprensión que, también gracias a ti, tenemos de él. Sin mucha ayuda, y puramente en virtud de tus esfuerzos y perseverancia, descubriste el corazón del Aikido –irimi tenkan- la forma en que un eje gira sobre si mismo. Nos llamaste la atención sobre ello, y lo pusiste en relevancia como el origen, el corazón de la técnica. Por esto, especialmente, Pierre, ¡Gracias, gracias, y bien hecho! Poco antes de morir me dijiste que no hay nada, nada en absoluto, y que de la nada algo nace. Es un misterio, un gran misterio, y el Aikido puede ayudarnos a entenderlo mejor. Lo creíste, e hiciste del Aikido el trabajo de tu vida, y el Aikido te la cambió

En Cannes le han dado recientemente el nombre de Boulevard de la Première Division Française Libre a la avenida en la que vivías, y estabas contento de ello. Si no fuiste invitado a la inauguración de la placa fue solo porque nunca sentiste necesario participar en la asociación de veteranos de guerra, de modo que muy poca gente supo que tú eras uno de los últimos supervivientes de la División. Pero, por encima de todo, el modo en que el Cielo rinde homenaje a los que han seguido el camino correcto es mediante la discreción. La misma discreción del significado de que falleciste el mismo día que el Fundador del Aikido

Adiós Pierre, adiós amigo mío, adiós al hombre que desbrozó el sendero y que inspiró tanto entusiasmo a tantos, incluyéndome a mi. Puede que estés muerto, pero, como Tadashi Abe, sobre cuya muerte escribiste “tu eres uno de esos que nunca muere”, asi es contigo, pues la huella que dejas en las almas de los que te conocimos queda inscrita para siempre en tu legado

Philippe Voarino
Mayo, 2nd. 2013

traducción Manuel Rodríguez Cuadras
http://www.mataifu.org

Qu’est-ce que l’Aikido Traditionnel ?


L’Aikido n’est pas un sport, c’est un art martial dont les lois (takemusu) sont en harmonie avec les lois de l’univers. L’étude de ces lois permet à l’homme de comprendre sa place dans le monde. L’Aikido est né à Iwama, O Sensei a réalisé dans ce village la synthèse entre tai jutsu, aiki ken et aiki jo.

Où pratiquer l’Aikido Traditionnel ?


La Fédération Internationale d’Aikido Takemusu (ITAF) apporte au pratiquant la structure dont il a besoin pour travailler au plus près de la réalité définie par O Sensei Morihei Ueshiba. Ses représentations nationales officielles garantissent un enseignement fidèle à celui légué par le Fondateur.

Les armes de l’Aikido, l’aiki ken et l’aiki jo


Dans l’Aikido moderne les armes sont peu enseignées, voire pas du tout. Dans l’Aikido d’O Sensei au contraire, l’aiki ken, l’aiki jo et le tai jutsu sont unis par des liens tels qu’ils forment ensemble un riai, une famille de techniques harmonieuses issues d’un principe unique. Chaque technique aide à comprendre toutes les autres.

Aikido art martial ou art de paix ?


La paix est un équilibre de l’être humain avec le monde qui l’entoure. L’objectif de l’art martial véritable n’est pas de devenir plus fort que son adversaire, mais de trouver dans l’adversaire un moyen de réaliser l’harmonie, l’ennemi n’existe plus alors comme tel mais comme celui qui offre l’occasion de parvenir au ki unifié.

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